Dicen que por las noches
nomás se le iba en puro llorar;
dicen que no comía,
nomás se le iba en puro tomar.
Juran que el mismo cielo
se estremecía al oír su llanto;
como sufrió por ella,
que hasta en su muerte la fue llamando.
Que una paloma triste
muy de mañana le va a cantar,
a la casita sola,
con sus puertitas de par en par.
Juran que esa paloma
no es otra cosa mas que su alma,
que todavía la espera
a que regrese la desdichada.
Cucurrucucu… paloma,
Cucurrucucu… no llores,
las piedras jamás, paloma
¡que van a saber de amores!
Cucurrucucu… cucurrucucu…
Cucurrucucu… paloma, ya no llores.